El Valle Sagrado de los Incas serpentea a lo largo del fértil río Urubamba entre la ciudad de Cusco y la ciudadela de Machu Picchu. Ubicado a una altitud más amable de 2,870 metros s. n. m., este espectacular corredor altoandino ofrece paisajes verdes, niveles óptimos de oxígeno y un entorno idóneo para aclimatarse.
Flanqueado por imponentes cadenas montañosas, el valle se encuentra salpicado de ciudadelas incas, pueblos coloniales y coloridos mercados artesanales. Centros agrícolas ancestrales como Pisac, Ollantaytambo, Chinchero y Moray revelan la maestría arquitectónica y el genio agrícola de la civilización incaica.
Hoy en día, el valle se mantiene como el corazón agrícola y cultural de las comunidades quechuas del Cusco. Los viajeros pueden explorar imponentes ruinas en andenes, visitar las salineras prehispánicas de Maras, degustar gastronomía de campo y vivir tradiciones ancestrales en un marco natural inolvidable.



