Erigída drámaticamente a 2,430 metros sobre el nivel del mar en la ceja de selva de los Andes peruanos, Machu Picchu es uno de los mayores logros arquitectónicos de la humanidad. Construida hacia 1450 bajo el visionario reinado del inca Pachacútec, esta ciudadela de granito fue deliberadamente emplazada en un remoto filo de montaña, invisible para los conquistadores españoles que jamás la descubrieron durante la era colonial.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y elegida una de las 7 Nuevas Maravillas del Mundo en 2007, el santuario ha capturado la imaginación de millones de personas. Desde que el explorador Hiram Bingham la dio a conocer al mundo en 1911, se ha convertido en el destino arqueológico más visitado y estudiado de América del Sur, recibiendo hasta 5,600 visitantes diarios en temporada alta.
Llegar a este enclave sagrado es un viaje a través del legendario Valle Sagrado del Perú. La mayoría de los viajeros toman un tren panorámico desde Cusco u Ollantaytambo hasta el pueblo base de Aguas Calientes y luego se trasladan en bus hasta las puertas de la ciudadela. Para los más aventureros, el clásico Camino Inca de cuatro días ofrece una llegada espectacular a través de ruinas ancestrales y bosque nuboso, culminando al amanecer por la Puerta del Sol.














