Fundado alrededor del año 1100 d.C., Cusco (Qusqu en quechua, que significa 'ombligo del mundo') fue el centro político, militar y espiritual del Imperio Inca — el Tawantinsuyu — que en su apogeo se extendía desde la actual Colombia hasta el centro de Chile. El Sapa Inca gobernaba desde aquí, y desde aquí se administraban las grandes redes de caminos, acueductos y sistemas administrativos.
En 1533, el conquistador Francisco Pizarro llegó y capturó al emperador Inca Atahualpa, desencadenando la caída del imperio. Los españoles desmantelaron sistemáticamente los templos incas y usaron sus bloques de piedra perfectamente encajados como cimientos para iglesias y palacios coloniales. Esta superposición de culturas es visible hoy en toda la ciudad, especialmente en el Coricancha (Templo del Sol), sobre el cual se construyó la Iglesia de Santo Domingo.
Cusco fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1983, reconociendo su extraordinaria fusión de legado inca y colonial y su papel como una de las ciudades más significativas históricamente de las Américas.















