El valle de Arequipa fue habitado mucho antes de la llegada de los españoles, primero por las culturas Collagua y Cabana, y posteriormente por los Incas, quienes lo llamaron 'Ari Quepay' que significa 'Sí, quédate aquí' — reflejando la hermosa fertilidad del valle. Los incas incorporaron la región al Tawantinsuyu alrededor de 1450 d.C.
En 1540, los conquistadores españoles fundaron formalmente la ciudad de Arequipa. A diferencia de otras ciudades peruanas, Arequipa fue construida casi en su totalidad con sillar — una roca volcánica de color claro extraída de las llanuras circundantes. Este distintivo material blanco le da a la ciudad su apodo y una luminosidad única en la luz de la tarde.
El relativo aislamiento de Arequipa respecto a Lima llevó al desarrollo de una identidad regional orgullosa y distinta. Los arequipeños son conocidos por su feroz independencia y distinción cultural, lo que también dio origen a una de las cocinas regionales más ricas del Perú.












